Simplemente las pone en pausa.
Los d铆as se llenan de trabajo, responsabilidades, familia, nuevos proyectos y caminos que comienzan a tomar direcciones diferentes. Sin darnos cuenta, dejamos de llamar, dejamos de vernos y llega un momento en que nos preguntamos cu谩nto tiempo ha pasado desde la 煤ltima vez que estuvimos juntos.
Pero hay amistades que, aun despu茅s de un largo silencio, parecen guardar intacto el lugar que alguna vez ocuparon.
Eso era precisamente lo que Nara y L铆a estaban recordando aquella tarde.
Cuando la vida nos lleva por caminos diferentes
Antes de comenzar el t茅, Nara y L铆a tuvieron una de esas conversaciones que empiezan hablando de cualquier cosa y terminan llev谩ndote a lugares que no esperabas visitar.
Recordaron una 茅poca en la que hab铆an dejado de frecuentarse.
No hab铆a ocurrido ning煤n problema.
No hab铆an tenido un disgusto.
Nadie hab铆a dicho algo que lastimara a la otra.
Simplemente, la vida.
Los deberes diarios, el trabajo y las ocupaciones tan diferentes de cada una hicieron que, poco a poco, comenzaran a verse menos.
Y despu茅s dejaron de verse.
Incluso dejaron de comunicarse con la misma frecuencia.
Hab铆a pasado aproximadamente un a帽o.
—Qu茅 fuerte —coment贸 Nara, todav铆a con cierta sorpresa en la voz—. No puedo creer que haya pasado tanto tiempo.
—S铆 —respondi贸 L铆a—. Yo tampoco pod铆a creerlo. Y lo m谩s extra帽o fue que cuando volvimos a vernos, todo se sinti贸 como si no hubiera pasado tanto tiempo.
Las dos sonrieron.
—¿Por qu茅 ser谩 eso? —pregunt贸 Nara.
L铆a se qued贸 pensando unos segundos.
—No lo s茅. Solo s茅 que tenemos una conexi贸n bonita. No necesitamos hablarnos todos los d铆as ni vernos todos los d铆as para conservar esa comunicaci贸n que existe entre nosotras.
Nara asinti贸.
—Eso no sucede en cualquier amistad.
Y ten铆a raz贸n.
Hay relaciones que necesitan una presencia constante para mantenerse vivas. Otras parecen necesitar algo diferente: confianza, respeto y la certeza de que, aunque la vida cambie por un tiempo, el cari帽o permanece.
—Sea como sea —dijo Nara—, estoy feliz de que sea as铆.
La amistad entre las tres tampoco hab铆a nacido de una manera planeada.
Simplemente hab铆a sucedido.
L铆a y Vera ten铆an una amistad de muchos a帽os, casi desde su infancia. Fue a trav茅s de L铆a que Vera conoci贸 a Nara, y Nara y L铆a se hab铆an encontrado gracias a uno de esos encuentros laborales que parecen completamente fortuitos cuando ocurren, pero que a帽os despu茅s terminamos mirando como parte de una historia mucho m谩s grande.
As铆 se hab铆a formado aquella peque帽a triada.
Sin planes.
Sin acuerdos.
Sin decidir que ser铆an amigas para siempre.
Simplemente comenzaron a compartir tiempo.
Y el tiempo hizo lo dem谩s.
Las amistades tambi茅n cambian
Ya estando en casa de L铆a, el tema volvi贸 a aparecer.
Hablaron de algunas amistades que hab铆an tenido y que, por diferentes razones, se estaban alejando de sus vidas.
Nara se sent铆a especialmente nost谩lgica aquella tarde de abril.
Recordaba a sus amigos de la preparatoria.
Aquellas personas con las que hab铆a compartido algunos de los mejores momentos de su adolescencia.
Las conversaciones interminables.
Las risas.
Las salidas.
Los secretos.
Las aventuras que en aquel momento parec铆an enormes.
Ahora, muchos a帽os despu茅s, cada uno hab铆a tomado caminos diferentes.
Nara sab铆a que algo estaba cambiando.
Nuevas experiencias hab铆an llegado a la vida de cada uno.
Nuevas personas.
Nuevas responsabilidades.
Nuevas historias.
Y la distancia entre ellos parec铆a hacerse cada vez m谩s evidente.
Nara baj贸 la mirada.
—Pero soy yo —dijo de pronto.
Vera la mir贸.
—¿T煤 qu茅?
—Soy yo la que se ha alejado de ellos.
—¿Por qu茅 dices eso?
Nara tard贸 unos segundos en responder.
—No s茅. Siento que soy yo la que se ha ido alejando.
Vera la escuch贸 con atenci贸n.
Despu茅s respondi贸 con esa manera tan suya de desmenuzar los temas hasta encontrar algo que pudiera comprenderse desde otro lugar.
—Creo que las personas vamos viviendo diferentes etapas de la vida. Y en cada una de ellas vamos cambiando. A veces dejamos de conectar con ciertas personas y comenzamos a necesitar otras para seguir creciendo.
Nara permaneci贸 pensativa.
—S铆, pero... ¿no crees que si una amistad es realmente fuerte deber铆a poder mantenerse?
Vera neg贸 suavemente con la cabeza.
—No creo que se trate de mantenerla.
—¿Entonces?
—Creo que se trata de permitir que la amistad sea lo que necesita ser en cada etapa.
Nara la mir贸.
—Expl铆came.
—No todas las amistades necesitan la misma cantidad de tiempo. Algunas necesitan estar muy cerca durante una etapa de nuestra vida. Otras aparecen durante un momento espec铆fico y despu茅s toman caminos diferentes. Y algunas, muy pocas, tienen la capacidad de acompa帽arnos durante muchos a帽os.
Hizo una peque帽a pausa.
—No significa que una sea m谩s importante que otra. Simplemente cumplen funciones diferentes en nuestra vida.
Nara sonri贸 ligeramente.
—Entonces, ¿qu茅 dices de esas amistades tan largas? Como la tuya y la de L铆a.
Vera sonri贸.
—Quiz谩 son de esas amistades que se dan pocas veces. Hay una sinergia especial. Afinidades, gustos, actividades, formas de pensar... pero tambi茅n hay algo m谩s importante.
—¿Qu茅?
—El respeto.
L铆a, que hasta ese momento hab铆a permanecido escuchando, intervino.
—Y la forma en que nos comunicamos.
Vera asinti贸.
—Exactamente. No se trata solamente de cu谩nto tiempo llevamos siendo amigas. Tambi茅n importa c贸mo nos relacionamos, c贸mo escuchamos a la otra persona y cu谩nto respetamos su manera de ver la vida.
—Tiene sentido —dijeron Nara y L铆a casi al mismo tiempo.
L铆a mir贸 la mesa.
Era una mesa sencilla.
Pero sobre ella hab铆an ocurrido muchas cosas.
Hab铆an compartido comidas.
Hab铆an tomado tazas de t茅.
Hab铆an hecho alguna manualidad.
Hab铆an hablado de trabajo.
De relaciones.
De familia.
De preocupaciones.
De cosas que no entend铆an.
Y tambi茅n hab铆an re铆do hasta que les dol铆a el est贸mago.
Pens贸 en todo aquello mientras escuchaba a sus amigas.
Sab铆a que la amistad entre las tres no era solamente cuesti贸n de llevarse bien.
Hab铆a algo m谩s profundo.
Una forma particular de sentirse seguras unas con otras.
Pod铆an hablar.
Pod铆an estar en desacuerdo.
Pod铆an decir "no s茅".
Pod铆an admitir que se hab铆an equivocado.
Pod铆an mostrar sus partes bonitas.
Pero tambi茅n aquellas que no les gustaban demasiado de s铆 mismas.
Y quiz谩 eso era lo que hac铆a diferente aquella amistad.
Una conversaci贸n de muchos a帽os atr谩s
Mientras hablaban, L铆a record贸 algo que una vez le hab铆a dicho a Nara.
Hab铆an pasado varios a帽os.
Era una tarde de hiking.
Las dos sub铆an por una peque帽a monta帽a mientras conversaban.
El aire era fresco y la subida hac铆a que sus respiraciones fueran cada vez m谩s agitadas.
Vera no hab铆a podido acompa帽arlas aquella vez.
Nara le contaba a L铆a algo que le preocupaba.
Un amigo muy querido estaba comenzando una relaci贸n y, poco a poco, hab铆a comenzado a pasar menos tiempo con ella.
Nara sab铆a que alg煤n d铆a algo as铆 pod铆a suceder.
Ella tambi茅n tendr铆a nuevas relaciones, nuevas responsabilidades y nuevas personas importantes en su vida.
Pero saberlo no significaba estar preparada para sentirlo.
—Me siento mal por eso —le hab铆a dicho mientras continuaban caminando.
L铆a la escuchaba.
—¿Qu茅 es lo que m谩s te preocupa?
Nara respir贸 profundamente.
—Siento que ya no tengo el lugar que ten铆a.
Hizo una pausa.
—Ahora es ella.
L铆a la mir贸 de reojo.
—¿Est谩s celosa?
Nara abri贸 los ojos sorprendida.
—No.
Despu茅s agreg贸 r谩pidamente:
—Es mi amigo.
L铆a sonri贸.
—Que sea solo tu amigo no significa que no puedas sentir celos.
Nara se qued贸 callada.
—Entonces... ¿qu茅 sientes?
—¿Que me reemplaz贸?
L铆a tom贸 un sorbo de agua.
—Nadie reemplaza a nadie.
Nara la mir贸.
—Cada persona tiene su propia esencia. T煤 tienes la tuya y seguramente muchas de las cosas que est谩n pasando por tu cabeza ni siquiera est谩n pasando por la suya.
Siguieron caminando unos minutos.
—Las cosas van a ser diferentes —continu贸 L铆a—. Probablemente ya no pasar谩n juntos el mismo tiempo que antes. Pero eso no significa que la esencia de la amistad desaparezca.
Nara asinti贸 lentamente.
—Es verdad.
Despu茅s de un rato llegaron a la cima.
Como acostumbraban hacerlo, se sentaron unos minutos antes de comenzar el descenso.
Desde ah铆 arriba pod铆an ver una parte de la ciudad.
El viento era fresco.
La respiraci贸n comenzaba a tranquilizarse.
Y aquella conversaci贸n parec铆a tener otra perspectiva desde las alturas.
—Espero que nuestra amistad sea para siempre —dijo Nara en alg煤n momento, dirigi茅ndose a L铆a.
L铆a sonri贸.
—No lo sabemos.
Las dos se miraron.
—Solo recuerda algo —continu贸—. Hay amistades que llegan por una raz贸n. Otras llegan de paso, durante un peque帽o lapso de nuestra vida. Y hay otras que llegan para quedarse durante muchos a帽os.
Hizo una peque帽a pausa.
—Ojal谩 la nuestra perdure a trav茅s del tiempo.
Se abrazaron.
Y continuaron caminando.
Ahora, siete a帽os despu茅s, aquel recuerdo volv铆a a aparecer.
La vida hab铆a cambiado.
Ellas tambi茅n.
Y, sin embargo, ah铆 estaban.
A punto de compartir otra experiencia.
Otra conversaci贸n.
Otra meditaci贸n.
Otra taza de t茅.
Quiz谩 eso era precisamente lo que hab铆an estado construyendo durante todos esos a帽os.
No una amistad perfecta.
Una amistad real.
Un lugar seguro
Las tres se dispusieron a meditar.
Buscaban encontrar ese momento de paz que tantas veces hab铆an compartido.
Ese espacio en el que pod铆an dejar por unos minutos las preocupaciones afuera.
Pod铆an llegar cansadas.
Molestas.
Confundidas.
Preocupadas.
Y aun as铆 sentarse juntas.
A veces bastaba compartir un silencio.
Otras veces necesitaban hablar.
Y algunas veces solamente necesitaban un abrazo.
Durante la meditaci贸n, cada una se permiti贸 estar presente.
Respiraron.
Relajaron el cuerpo.
Dejaron pasar los pensamientos.
Y por unos minutos no hubo pasado ni futuro.
Solo ese momento.
Cuando terminaron, abrieron los ojos lentamente.
Se miraron.
No estaban m谩s unidas que antes.
Simplemente estaban unidas.
Cada una desde su propia luz.
Y tambi茅n desde su propia oscuridad.
Quiz谩 eso era precisamente lo que hab铆a permitido que aquella amistad creciera.
No intentaban ser iguales.
No necesitaban pensar igual.
No necesitaban querer las mismas cosas.
Pod铆an ser diferentes y aun as铆 caminar juntas.
Hab铆an construido una especie de triada.
Y una triada puede volverse cada vez m谩s s贸lida cuando sus cimientos est谩n hechos de respeto, honestidad y libertad.
La taza de esa noche
L铆a abri贸 los ojos, respir贸 profundamente y se dirigi贸 a la cocina.
Era una cocina peque帽a, pero acogedora.
Abri贸 una de las puertas de la alacena que estaba justo encima de la estufa y sac贸 una peque帽a bolsa roja.
De ella tom贸 una hierba que parec铆a estar formada por peque帽os tallos.
Coloc贸 una olla de metal sobre la estufa.
Agreg贸 agua y despu茅s incorpor贸 la planta.
Mientras esperaba, las tres continuaron conversando.
El agua comenz贸 a cambiar de color.
Despu茅s de unos minutos, L铆a retir贸 la olla del fuego y col贸 la preparaci贸n.
La sirvi贸 en tres tazas blancas.
El aroma era peculiar.
No era un olor que reconocieran inmediatamente.
El color era oscuro, casi caf茅.
Ninguna de las dos sab铆a todav铆a qu茅 estaban a punto de tomar.
L铆a sonri贸.
—A ver si adivinan.
Las tres acercaron las tazas.
Primero observaron.
Despu茅s olieron.
Y finalmente probaron.
—¿Qu茅 es? —pregunt贸 Nara.
L铆a sonri贸.
—Cola de caballo.
Nara abri贸 los ojos.
—¿En serio?
—S铆.
Y as铆, aquella noche, la cola de caballo acompa帽贸 una conversaci贸n que hablaba precisamente de algo que tambi茅n necesita cuidado: las relaciones.
Porque una amistad, al igual que una planta, no se mantiene viva solamente porque alguna vez fue sembrada.
Necesita atenci贸n.
Necesita espacio.
Necesita agua.
Y necesita que alguien se acuerde de ella de vez en cuando.
Al terminar el primer sorbo, las tres volvieron a hablar sobre lo que hab铆an descubierto aquella tarde.
Las relaciones se construyen.
Las amistades se cultivan.
Y no se trata de ser iguales.
Se trata de poder ser cada una como es.
Sin restricciones.
Sin juicios.
Sin tener que esconder las partes que no consideramos perfectas.
De alguna manera, aquellas reuniones tambi茅n hab铆an ido nutriendo su conexi贸n.
Hab铆an aprendido que una amistad pod铆a sobrevivir a una separaci贸n.
Que pod铆a existir despu茅s de meses sin verse.
Que pod铆a cambiar de forma sin desaparecer.
Y que, cuando ambas personas quer铆an conservarla, siempre hab铆a una manera de volver a encontrarse.
Entre ellas hab铆a algo m谩s que una amistad compartida.
Hab铆a valores.
Honestidad.
Respeto.
Escucha.
Libertad.
Y una confianza que les permit铆a saber que, si alguna llegaba a tambalearse, las otras dos estar铆an ah铆.
No para rescatarla.
No para decidir por ella.
Simplemente para sostenerla mientras volv铆a a encontrar el equilibrio.
Quiz谩 eso era una amistad verdadera.
No impedir que la otra persona caiga.
Sino saber que, si alg煤n d铆a cae, no tendr谩 que levantarse completamente sola.
La vida pone conocidos, amigos y familia en nuestro camino.
Algunas personas permanecen durante mucho tiempo.
Otras llegan para acompa帽arnos durante una etapa.
Y algunas desaparecen de nuestra vida sin que eso signifique que aquello que vivimos juntos haya sido menos importante.
Porque quiz谩 no todas las conexiones est谩n hechas para durar para siempre.
Pero todas pueden ense帽arnos algo.
Y las que permanecen...
Las que atraviesan los cambios, las distancias, los silencios y las diferentes etapas...
esas son las que terminamos reconociendo como parte de nuestra historia.
Las tres terminaron su t茅 en silencio.
No necesitaban decir mucho m谩s.
Sab铆an que la amistad que hab铆an construido no depend铆a de verse todos los d铆as.
Depend铆a de algo mucho m谩s sencillo.
Seguir eligi茅ndose.
Una conversaci贸n a la vez.
Un abrazo a la vez.
Una taza de t茅 a la vez.
Y as铆 termin贸 una noche m谩s de T茅 con Intenci贸n.
Con la certeza de que algunas amistades no necesitan estar presentes todo el tiempo para seguir formando parte de nuestra vida.
Solo necesitan un lugar donde puedan volver a encontrarse.
馃嵉 El t茅 de la noche
T茅 de cola de caballo
Escogido por L铆a
La cola de caballo es el nombre com煤n de Equisetum arvense L., una planta que ha sido utilizada tradicionalmente en diferentes culturas. La parte a茅rea de la planta es la que se emplea en las preparaciones herbales.
En la tradici贸n herbal europea, las preparaciones de cola de caballo se han utilizado principalmente por su efecto diur茅tico suave, es decir, por favorecer la producci贸n de orina. La Agencia Europea de Medicamentos reconoce este uso como un uso tradicional, pero se帽ala que la evidencia de estudios cl铆nicos todav铆a es limitada.
Por eso, en T茅 con Intenci贸n preferimos hablar de la cola de caballo desde su historia y su uso tradicional, sin atribuirle propiedades medicinales que todav铆a no est茅n suficientemente demostradas.
¿C贸mo se prepara?
En esta ocasi贸n, L铆a prepar贸 la cola de caballo mediante una cocci贸n sencilla: coloc贸 la planta en agua y la dej贸 hervir durante unos minutos antes de colarla y servirla.
La preparaci贸n tradicional puede variar dependiendo de la presentaci贸n de la planta y del producto utilizado. Si se adquiere como producto herbal, es recomendable seguir las instrucciones del fabricante.
Una nota sobre su consumo
Aunque sea una planta tradicional, natural no significa autom谩ticamente que sea adecuada para todas las personas.
La Agencia Europea de Medicamentos se帽ala que las preparaciones medicinales de cola de caballo est谩n destinadas a adultos y adolescentes mayores de 12 a帽os y que no deben utilizarse para molestias urinarias cuando una persona tiene indicada una restricci贸n de l铆quidos, por ejemplo, debido a determinadas enfermedades graves del coraz贸n o los ri帽ones. Tambi茅n pueden presentarse reacciones al茅rgicas o molestias gastrointestinales.
Por eso, si existe alguna enfermedad, embarazo, lactancia o se toman medicamentos, es importante consultar previamente con un profesional de la salud.
馃尶 ¿C贸mo se conserva una amistad a trav茅s de los a帽os?
Una de las cosas m谩s interesantes de la amistad es que no existe una 煤nica manera de conservarla.
Hay amigos que hablan todos los d铆as.
Otros pueden pasar semanas o meses sin hablar y, cuando vuelven a encontrarse, la confianza contin煤a ah铆.
Eso no significa que las relaciones puedan mantenerse completamente sin atenci贸n. La investigaci贸n sobre el mantenimiento de las relaciones muestra que invertir esfuerzo en ellas puede ayudar a reducir su deterioro. En un estudio que sigui贸 las redes personales de adultos durante 18 meses, el descenso en la calidad de las amistades se relacion贸 con una menor inversi贸n en la relaci贸n; el contacto frecuente y compartir actividades fueron formas importantes de mantener los v铆nculos.
Dicho de una manera sencilla:
Una amistad puede cambiar de ritmo, pero necesita alg煤n tipo de cuidado para seguir viva.
Ese cuidado no siempre significa hablar todos los d铆as.
A veces significa mandar un mensaje.
Preguntar c贸mo est谩 la otra persona.
Recordar una fecha importante.
Invitarla a tomar un caf茅.
Compartir una caminata.
Escuchar sin intentar solucionar todo.
O simplemente decir:
"Me acord茅 de ti."
馃尡 Algunas formas sencillas de cuidar una amistad
1. No midas el cari帽o solamente por la frecuencia
Las etapas de la vida cambian.
2. Busca momentos de encuentro
Un caf茅, una caminata, una llamada o una tarde de t茅 pueden ser suficientes.
3. Permite que la amistad cambie
Quiz谩 antes hablaban todos los d铆as y ahora solamente una vez al mes.
Eso no significa necesariamente que la amistad haya desaparecido.
Puede estar entrando en otra etapa.
4. No intentes competir por un lugar
Las personas pueden tener nuevas amistades, parejas, familias y proyectos.
Eso no significa que alguien haya ocupado "tu lugar".
Cada relaci贸n tiene su propia historia.
5. Habla cuando algo te duela
Una amistad s贸lida no significa nunca tener diferencias.
Significa poder hablar de ellas con respeto.
6. Celebra la individualidad
No necesitas que tu amiga piense exactamente como t煤.
Una buena amistad tambi茅n puede ser un espacio donde dos personas diferentes puedan sentirse libres de ser quienes son.
7. Aprende a dejar ir cuando sea necesario
No todas las amistades est谩n destinadas a acompa帽arnos durante toda la vida.
Algunas cumplen su prop贸sito en una etapa determinada.
Agradecer lo vivido tambi茅n es una forma de cuidar nuestra propia historia.
馃♀️ Meditaci贸n recomendada para fortalecer los v铆nculos
Meditaci贸n de bondad amorosa
Para acompa帽ar esta taza, una pr谩ctica especialmente relacionada con el tema es la meditaci贸n de bondad amorosa, conocida como loving-kindness meditation.
La pr谩ctica consiste en sentarse tranquilamente, respirar y dirigir intenciones de bienestar primero hacia uno mismo y despu茅s hacia otras personas.
Puede hacerse de manera muy sencilla.
Cierra los ojos.
Respira lentamente.
Piensa primero en ti y repite mentalmente:
Que pueda estar en paz.
Que pueda estar bien.
Que pueda vivir con tranquilidad.
Despu茅s piensa en una persona querida:
Que est茅s en paz.
Que est茅s bien.
Que encuentres tranquilidad.
Finalmente, puedes ampliar ese deseo hacia otras personas, incluso hacia alguien con quien tengas alguna dificultad.
No se trata de obligarte a sentir algo determinado.
Se trata simplemente de practicar una actitud de amabilidad.
La investigaci贸n sobre la meditaci贸n de bondad amorosa ha encontrado resultados prometedores relacionados con emociones positivas, empat铆a, interacci贸n interpersonal y conexi贸n social, aunque los resultados dependen del tipo de pr谩ctica y de la poblaci贸n estudiada.
Tambi茅n existen estudios recientes de pr谩cticas meditativas realizadas en pareja que han encontrado aumentos en la sensaci贸n de cercan铆a despu茅s de ejercicios muy breves de atenci贸n compartida.
Por eso puede ser una bonita pr谩ctica para hacer a solas pensando en una amistad, o incluso compartirla con alguien querido.
馃尶 La intenci贸n de esta taza
Honrar las amistades que nos acompa帽an, aceptar las que cambian de forma y agradecer profundamente aquellas que, a pesar del tiempo y la distancia, encuentran siempre una manera de volver a encontrarse.
馃尡 Reflexi贸n
Quiz谩 una amistad verdadera no se mide por cu谩ntos a帽os llevamos hablando con alguien.
Ni por cu谩ntos mensajes intercambiamos.
Ni por cu谩ntas veces nos vemos.
Tal vez se mide por la libertad de volver a encontrarnos despu茅s de un tiempo y sentir que todav铆a existe un lugar donde podemos ser nosotros mismos.
Hay personas que llegan y se quedan.
Hay personas que llegan y nos acompa帽an durante una etapa.
Y hay personas que se alejan, pero dejan algo de ellas en nuestra historia.
Todas tienen un significado.
Pero cuando una amistad logra atravesar los a帽os sin perder el respeto, la confianza y la libertad de ser quienes somos, entonces descubrimos algo muy especial:
No necesitamos estar juntas todo el tiempo.
Solo necesitamos saber que, cuando volvamos a encontrarnos, todav铆a podemos sentarnos a la misma mesa.
Hablar.
Re铆r.
Escuchar.
Y compartir una taza de t茅.
Porque algunas conexiones no necesitan ser perseguidas.
Solo necesitan ser cuidadas.
⚠️ Nota importante
La informaci贸n compartida en este espacio tiene 煤nicamente fines informativos, culturales y de experiencia personal alrededor del uso tradicional de las plantas e infusiones.
T茅 con Intenci贸n no busca sustituir recomendaciones m茅dicas, diagn贸sticos ni tratamientos profesionales. Cada persona es responsable del consumo de cualquier planta o infusi贸n mencionada dentro del blog y se recomienda informarse adecuadamente antes de utilizarla, especialmente si padece alguna enfermedad, est谩 embarazada, en periodo de lactancia o consume medicamentos.
馃挌 "Las amistades que verdaderamente nos nutren no necesitan estar siempre cerca; necesitan seguir siendo un lugar seguro al que podemos volver."
Lizeth Cruz
Autora de T茅 con Intenci贸n
馃尶 Nos vemos en la cima, cualquiera que sea tu cima.


