馃崈 Cuando el amor tambi茅n necesita l铆mites
Despu茅s de la reuni贸n anterior, en la que hab铆an hablado de confiar y aprender a soltar el control sobre aquello que no depend铆a de ellas, los d铆as continuaron su curso. Cada una volvi贸 a sus actividades, a sus pendientes y a esas situaciones cotidianas que, sin darse cuenta, a veces terminan ense帽谩ndonos mucho m谩s de lo que imaginamos.
Vera, por su parte, segu铆a avanzando en su recuperaci贸n. Ya pod铆a desplazarse con mayor facilidad y, aunque todav铆a utilizaba las muletas en algunos momentos y la bota para proteger su pie, comenzaba a recuperar poco a poco su independencia. Ahora estaba buscando un fisioterapeuta que pudiera atenderla en casa, pues todav铆a necesitaba rehabilitaci贸n para recuperar por completo la movilidad.
Fue uno de los temas que comparti贸 con L铆a y Nara durante aquella reuni贸n en su casa. Hablaron de las opciones que hab铆a encontrado, de cu谩nto podr铆an costar las sesiones a domicilio y de la importancia de continuar cuid谩ndose, incluso cuando una empieza a sentirse mejor y quisiera volver cuanto antes a su vida habitual.
Pero aquella noche, la conversaci贸n que m谩s espacio ocup贸 fue otra. Una que Nara llevaba consigo desde hac铆a algunos d铆as y que todav铆a estaba tratando de comprender.
Una reuni贸n que promet铆a acercarlas
Nara hab铆a estado especialmente emocionada por una reuni贸n familiar. Se encontrar铆a con sus hermanas, pero esta vez ser铆a algo diferente: estar铆an solamente ellas, sin parejas, sin hijos y sin sus padres. Quer铆an tener tiempo para hablar de sus vidas, recordar su infancia y compartir cosas que quiz谩 nunca hab铆an tenido oportunidad de contarse con tanta calma.
La historia familiar era compleja. Algunas de sus hermanas eran hijas de su padre con otras mujeres y hab铆an crecido en circunstancias diferentes. Tres de ellas hab铆an perdido a su madre cuando eran muy peque帽as. Otra hermana se hab铆a incorporado hac铆a relativamente poco tiempo a la vida de Nara. Andrea, por su parte, era su hermana por parte de madre, aunque ten铆an padres diferentes.
Compart铆an un padre, algunos recuerdos y una historia familiar que, aunque las un铆a, tambi茅n las hab铆a llevado por caminos muy distintos.
Nara ten铆a muchas ganas de que aquel encuentro les permitiera conocerse mejor. Quer铆a escuchar sus historias, comprender algunas cosas de su pasado y quiz谩 encontrar respuestas a preguntas que hab铆a guardado durante a帽os.
Y la reuni贸n tuvo momentos muy emotivos.
Hubo risas al recordar ciertas an茅cdotas de la infancia, recuerdos que todav铆a les provocaban alegr铆a y otros que, al salir nuevamente a la luz, les apretaban el coraz贸n. Tambi茅n hubo l谩grimas, reclamos y conversaciones dif铆ciles. Algunas recordaban con tristeza lo que hab铆an vivido; otras hablaban desde heridas que todav铆a no hab铆an logrado cerrar.
Nara llev贸 algunas infusiones de t茅 para compartir con ellas. Sin embargo, mientras unas prefer铆an tomar caf茅 y otras cerveza, la conversaci贸n fue avanzando entre recuerdos, experiencias y distintas maneras de interpretar lo que cada una hab铆a vivido.
No todas miraban el pasado de la misma forma. Lo que para una pod铆a ser un recuerdo doloroso, para otra quiz谩 hab铆a sido una experiencia diferente. Tambi茅n aparecieron sentimientos relacionados con la presencia del padre en sus respectivas infancias, pues no todas hab铆an compartido con 茅l de la misma manera.
Nara escuch贸, habl贸 y trat贸 de comprender. Para ella, aquel encuentro representaba una oportunidad de acercamiento, una posibilidad de reconstruir algo que sent铆a que les hac铆a falta.
Pero tambi茅n hubo momentos en los que se sinti贸 poco comprendida.
Desde hac铆a tiempo, Nara buscaba respuestas a muchas de sus preguntas desde una perspectiva espiritual. Le interesaba conocer sus ra铆ces, comprender la historia de sus antepasados y descubrir c贸mo las experiencias familiares pod铆an influir en la manera de vivir el presente.
Sus hermanas, en cambio, ten铆an formas distintas de mirar la vida, m谩s apegadas a lo pr谩ctico y a lo material. Aquellas diferencias hac铆an que, en ocasiones, sus ideas no fueran tomadas en serio o que sus inquietudes se vieran como algo extra帽o.
Nara sab铆a que no todas ten铆an que pensar como ella. Nunca hab铆a esperado que compartieran sus creencias, pero s铆 deseaba sentirse escuchada y respetada, incluso cuando sus opiniones fueran diferentes.
Y, mientras escuchaba algunos comentarios y recordaba situaciones que ya hab铆an ocurrido en otras ocasiones, comenz贸 a darse cuenta de algo que le dol铆a reconocer: tener una historia familiar en com煤n no significaba necesariamente que pudieran construir la relaci贸n cercana que ella tanto deseaba.
Cuando intentamos sostener lo que ya no se sostiene igual
Cuando Nara les cont贸 a Vera y L铆a lo sucedido durante la reuni贸n, todav铆a se notaba que hab铆a muchas emociones movi茅ndose dentro de ella.
Hab铆a ido con ilusi贸n, esperando que aquel encuentro fuera el comienzo de una etapa m谩s cercana con sus hermanas. Sin embargo, algunas conversaciones hab铆an despertado viejas heridas y le hab铆an hecho recordar situaciones en las que se hab铆a sentido cuestionada, lastimada o poco respetada.
Con el paso del tiempo, las diferencias tambi茅n hab铆an aparecido en la vida cotidiana. Nara sent铆a que algunas de sus hermanas se involucraban demasiado en sus decisiones y que, cuando ella eleg铆a un camino distinto al que ellas consideraban correcto, terminaba enfrent谩ndose a comentarios o discusiones que la hac铆an sentir mal.
Durante mucho tiempo le hab铆a costado aceptar que necesitaba poner l铆mites. Una parte de ella segu铆a pensando que, por tratarse de su familia, deb铆a encontrar la manera de conservar la relaci贸n, aunque eso significara callar ciertas cosas o dejar pasar situaciones que le dol铆an.
En el fondo, Nara no quer铆a perder a sus hermanas. Quer铆a tenerlas cerca, compartir con ellas y sentir que exist铆a un lugar para todas dentro de aquella historia familiar.
Pero tambi茅n comenzaba a cansarse de ser quien intentaba mantener viva una relaci贸n cuando no siempre sent铆a el mismo inter茅s del otro lado.
—A veces una quiere que las cosas sean diferentes porque se trata de la familia —coment贸 Nara durante la conversaci贸n—. Una piensa que, porque somos hermanas, tenemos que poder llevarnos bien y entendernos.
Vera y L铆a la escuchaban con atenci贸n.
—Pero tambi茅n llega un momento en el que tienes que pensar en c贸mo te sientes t煤 —respondi贸 una de ellas—. Porque no puedes estar intentando que todo funcione si en el camino terminas lastim谩ndote.
Nara se qued贸 pensando.
No quer铆a convertir aquella situaci贸n en una pelea ni decidir que sus hermanas eran malas personas. Sab铆a que cada una ten铆a su propia historia, sus heridas y su manera de interpretar las cosas. Sin embargo, comprender eso no hac铆a que los comentarios dolorosos dejaran de doler ni significaba que tuviera que permitirlo todo.
Quiz谩 ah铆 estaba la parte m谩s dif铆cil: aceptar que pod铆a quererlas y, al mismo tiempo, necesitar distancia de ciertas actitudes.
Tambi茅n le dol铆a pensar que las reuniones que esperaba que las unieran m谩s no siempre terminaran acerc谩ndolas. Con el tiempo, algunas de sus hermanas comenzaron a distanciarse y hubo ocasiones en las que Nara ni siquiera era invitada a determinados encuentros.
Aquello le dol铆a porque todav铆a conservaba la esperanza de que alg煤n d铆a las cosas pudieran ser diferentes. Pero poco a poco empez贸 a comprender que no pod铆a construir esa cercan铆a por todas ellas.
Una relaci贸n necesita del deseo y la disposici贸n de quienes forman parte de ella. El esfuerzo de una sola persona no siempre es suficiente.
Y aunque reconocerlo no le quitaba la tristeza, le permit铆a comenzar a mirar la situaci贸n desde otro lugar.
Una pausa para volver a s铆 mismas
La conversaci贸n hab铆a tocado fibras sensibles. Nara necesitaba expresar lo que sent铆a, pero tambi茅n necesitaba dejar de darle vueltas una y otra vez a los mismos recuerdos.
Vera y L铆a propusieron hacer una meditaci贸n. Sab铆an que, despu茅s de una conversaci贸n intensa, era bueno regalarse unos minutos para volver al cuerpo, observar los pensamientos y permitir que las emociones encontraran un poco de espacio.
Prepararon el lugar y se acomodaron para escuchar la meditaci贸n guiada.
La pr谩ctica estaba enfocada en conectar con el cuerpo y la mente, reconocer los pensamientos negativos y dejar de alimentarlos durante unos momentos. No se trataba de fingir que nada hab铆a ocurrido ni de obligarse a sentirse bien, sino de observar lo que estaba presente sin seguir atrapadas en cada pensamiento.
Nara cerr贸 los ojos y comenz贸 a respirar lentamente.
Mientras avanzaba la meditaci贸n, aparecieron recuerdos, palabras que todav铆a le dol铆an y preguntas que no ten铆an una respuesta sencilla. Por un momento sinti贸 ganas de llorar, y dej贸 que las l谩grimas salieran.
No estaba llorando solamente por aquella reuni贸n. Tambi茅n hab铆a tristeza acumulada por las expectativas que hab铆a mantenido durante a帽os, por las veces que hab铆a intentado acercarse y por el deseo de tener una relaci贸n con sus hermanas que quiz谩 no pod铆a ser como ella la imaginaba.
Y, entre una respiraci贸n y otra, comenz贸 a soltar algo.
No el cari帽o que sent铆a por ellas, ni los recuerdos que compart铆an, ni la posibilidad de que alg煤n d铆a pudieran encontrarse desde un lugar diferente.
Lo que empez贸 a soltar fue la necesidad de seguir sosteniendo todo a cualquier precio.
Comprendi贸 que pod铆a dejar de insistir sin desearles mal. Que pod铆a respetar sus caminos sin entregarles el control del suyo. Que no necesitaba convencerlas de su manera de pensar para tener derecho a vivir de acuerdo con lo que sent铆a correcto para ella.
Cuando termin贸 la meditaci贸n, las tres permanecieron un momento en silencio.
Nara se sec贸 las l谩grimas y respir贸 profundamente. Se sent铆a m谩s tranquila. La situaci贸n familiar segu铆a siendo la misma, pero algo dentro de ella hab铆a encontrado un poco de espacio.
No ten铆a todas las respuestas. Tampoco sab铆a qu茅 suceder铆a con sus hermanas en los meses siguientes.
Pero comenzaba a comprender que su paz no pod铆a depender por completo de que otras personas cambiaran su manera de tratarla.
Aprender a querer sin abandonarse
La conversaci贸n continu贸 despu茅s de la meditaci贸n. Nara todav铆a ten铆a mucho que procesar, y Vera y L铆a compartieron sus propias reflexiones sobre las relaciones familiares y la dificultad de poner l铆mites precisamente con las personas que m谩s queremos.
A veces creemos que establecer un l铆mite es cerrar una puerta, castigar a alguien o demostrar que ya no nos importa. Sin embargo, tambi茅n puede ser una forma de cuidar aquello que todav铆a queremos conservar: nuestra tranquilidad, nuestra dignidad y la posibilidad de relacionarnos sin sentir que debemos renunciar a nosotros mismos.
Nara comenz贸 a mirar su situaci贸n desde esa perspectiva.
No quer铆a vivir peleada con sus hermanas. Tampoco deseaba guardar rencor ni pasar los a帽os esperando que reconocieran cada cosa que ella sent铆a que hab铆a vivido injustamente.
Quer铆a aprender a estar en paz con su propia historia.
Con Andrea, con quien compart铆a a su madre, el v铆nculo era diferente. Tambi茅n conservaba relaci贸n con otra hermana que se hab铆a incorporado m谩s recientemente a su vida. Con las dem谩s, en cambio, la distancia se fue haciendo mayor y algunas diferencias permanecieron sin resolver.
Aquello no significaba que Nara hubiera dejado de sentir cari帽o por ellas. Significaba que estaba aprendiendo a aceptar la relaci贸n tal como era en ese momento, en lugar de vivir esperando que se convirtiera en la relaci贸n que siempre hab铆a deseado.
Quiz谩 alg煤n d铆a volver铆an a acercarse. Quiz谩 algunas cosas podr铆an hablarse de otra manera. Pero Nara ya no quer铆a vivir tratando de anticipar ese momento ni haciendo todo lo posible para que ocurriera.
Hab铆a algo que s铆 pod铆a elegir: c贸mo responder, qu茅 conversaciones estaba dispuesta a sostener y qu茅 situaciones necesitaba dejar de aceptar.
Y eso, aunque al principio pudiera sentirse triste, tambi茅n era una forma de recuperar su libertad.
Porque a veces el aprendizaje no consiste en encontrar la manera de mantener a todos cerca, sino en comprender que podemos amar a nuestra familia sin dejar de respetarnos a nosotros mismos.
馃尶 El t茅 de la noche: Hoja de cenizo y toronjil
Despu茅s de aquella conversaci贸n y de la meditaci贸n, Vera se levant贸 para preparar el t茅 que hab铆a elegido para esa noche.
Su recuperaci贸n hab铆a avanzado bastante. Pudo caminar hasta la cocina sin utilizar las muletas, aunque todav铆a llevaba puesta la bota para proteger el pie. Era una peque帽a muestra de todo lo que hab铆a recuperado durante las 煤ltimas semanas y de la paciencia que hab铆a necesitado para llegar hasta ah铆.
Puso el agua a calentar y, cuando estuvo lista, la verti贸 en el compartimento de su tetera roja donde hab铆a colocado las hojas de cenizo. Despu茅s dej贸 reposar la infusi贸n mientras las dem谩s segu铆an conversando.
Cuando consider贸 que estaba lista, sirvi贸 el t茅 y llev贸 las tazas hasta donde estaban L铆a y Nara.
—Bueno, vamos a probarlo —dijo Vera, acomod谩ndose de nuevo—. Yo tampoco lo conozco. Es la primera vez que lo voy a tomar.
L铆a y Nara acercaron las tazas y probaron un poco.
El aroma les resultaba desconocido. El sabor tambi茅n era diferente a los que estaban acostumbradas a encontrar en sus reuniones. No pod铆an identificar la planta solamente por lo que percib铆an, as铆 que siguieron tomando peque帽os sorbos, disfrutando del calor de la taza entre las manos.
—¿Y entonces qu茅 t茅 es? —pregunt贸 una de ellas, mirando las hojitas que todav铆a pod铆an distinguirse en la tetera.
Vera sonri贸.
—Es t茅 de hoja de cenizo. Yo tampoco lo hab铆a probado, as铆 que estamos descubri茅ndolo juntas.
Ninguna logr贸 adivinarlo, pero eso ya era parte de la experiencia. Una planta nueva, un aroma diferente y una noche en la que las tres hab铆an compartido pensamientos que quiz谩 todav铆a necesitaban acomodarse dentro de ellas.
Mientras continuaban disfrutando del t茅, la conversaci贸n fue tomando un tono m谩s tranquilo.
A veces, despu茅s de hablar de aquello que nos duele, no necesitamos encontrar una soluci贸n inmediata. Basta con sentirnos escuchadas, permitir que las emociones salgan y recordar que tambi茅n podemos cuidarnos mientras aprendemos.
Aquella noche, el t茅 de cenizo acompa帽贸 una reflexi贸n que Nara todav铆a tendr铆a que seguir trabajando con el paso del tiempo: no todas las relaciones pueden ser como deseamos, pero siempre podemos elegir la manera en que queremos habitarlas.
Y as铆 termin贸 una reuni贸n m谩s de T茅 con Intenci贸n, con tres amigas compartiendo una infusi贸n desconocida y recordando, una vez m谩s, que cada taza puede dejarnos algo distinto.
馃尶 Preparaci贸n tradicional de la infusi贸n de hoja de cenizo y toronjil
La infusi贸n elegida por Vera para esta reuni贸n combina dos plantas que forman parte de distintas tradiciones de uso herbal: la hoja de cenizo y el toronjil.
馃崈 Hoja de cenizo
En algunas regiones de M茅xico, el cenizo se utiliza tradicionalmente en infusiones para aliviar molestias leves de las v铆as respiratorias, como la tos y la congesti贸n asociada al resfriado. Sin embargo, el nombre cenizo puede referirse a diferentes plantas, por lo que sus usos y su seguridad dependen de la especie exacta. La informaci贸n disponible sobre sus usos tradicionales no demuestra que la infusi贸n sea eficaz para tratar estas molestias.
馃尡 Toronjil
El toronjil es una planta arom谩tica conocida por su uso tradicional en infusiones. Dependiendo de la especie, se ha utilizado para favorecer la relajaci贸n, acompa帽ar momentos de descanso y aliviar algunas molestias digestivas leves, como la hinchaz贸n y los gases.
☕ Una infusi贸n para disfrutar con tranquilidad
En nuestra reuni贸n de T茅 con Intenci贸n, esta mezcla fue una oportunidad para descubrir un aroma y un sabor nuevos. M谩s all谩 de las propiedades que tradicionalmente se atribuyen a sus plantas, compartir una bebida caliente tambi茅n puede convertirse en un peque帽o ritual para hacer una pausa, conversar y disfrutar del momento.
Ingredientes:
- 1 sobre de infusi贸n de hoja de cenizo y toronjil.
- 1 taza de agua caliente.
Preparaci贸n:
- Calienta el agua hasta que est茅 a punto de hervir.
- Coloca el sobre de infusi贸n en una taza.
- Vierte el agua caliente y deja reposar siguiendo las indicaciones del envase.
- Retira el sobre y disfruta la infusi贸n tibia.
Nota: Esta mezcla contiene hoja de cenizo y toronjil. Como el nombre cenizo puede referirse a distintas plantas, conviene confirmar la especie y seguir las indicaciones del envase antes de consumirla. No aumentes la cantidad ni el tiempo de preparaci贸n para hacerla m谩s concentrada.
馃 Meditaci贸n recomendada: Aprender a soltar sin culpa
Para acompa帽ar esta taza, te recomiendo una meditaci贸n centrada en soltar el apego, recuperar la calma y aceptar que no podemos decidir por los dem谩s.
Meditaci贸n: Me Libero – Sanaci贸n Familiar, de Feli Garc铆a.
Escuchar la meditaci贸n en Insight Timer.
Esta pr谩ctica invita a reflexionar sobre los v铆nculos familiares desde la aceptaci贸n y a reconocer que cada persona tiene su propio camino. Puedes escucharla con la intenci贸n de soltar expectativas que te hacen da帽o, sin sentir que tienes que dejar de querer a alguien o resolver toda una historia familiar en una sola sesi贸n.
馃寵 Reflexiones para aprender a poner l铆mites
Desde una mirada espiritual, poner l铆mites tambi茅n puede ser una forma de honrar nuestra propia energ铆a. No se trata de levantar muros por enojo, sino de reconocer qu茅 necesitamos para vivir con m谩s serenidad y qu茅 situaciones ya no queremos seguir repitiendo.
1. Ser familia no significa tener permiso para lastimarnos
Los v铆nculos familiares pueden ser una fuente de amor y apoyo, pero eso no significa que debamos aceptar comentarios hirientes, intromisiones constantes o faltas de respeto solo por compartir la misma sangre.
Podemos amar a alguien y decirle que algo nos duele. Podemos escuchar una opini贸n sin tener que obedecerla. Y podemos elegir no continuar una conversaci贸n cuando deja de ser respetuosa.
2. No necesitamos convencer a todos de nuestra verdad
Cada persona mira la vida desde su propia historia, sus experiencias y sus creencias. Quiz谩 nunca logremos que alguien comprenda por completo nuestra manera de pensar, y eso no significa que debamos renunciar a ella.
A veces, la paz llega cuando dejamos de buscar aprobaci贸n en lugares donde no estamos encontrando comprensi贸n.
3. Poner l铆mites no significa desearle mal a nadie
Desde una perspectiva espiritual, podemos desear bienestar a una persona y, al mismo tiempo, tomar distancia de aquello que nos lastima.
No tenemos que alimentar el rencor ni esperar que la otra persona sufra para sentir que recuperamos nuestra paz. Podemos simplemente reconocer que necesitamos relacionarnos de otra manera, reducir el contacto o tomar un tiempo para nosotros.
4. No podemos sostener una relaci贸n por las dos partes
Podemos acercarnos, escuchar, pedir disculpas cuando corresponde y expresar nuestro deseo de mejorar una relaci贸n. Pero no podemos hacerlo todo por los dem谩s.
Si una relaci贸n se mantiene 煤nicamente porque una persona insiste, quiz谩 sea momento de dejar de empujar y observar qu茅 ocurre cuando cada quien asume su parte.
Esto no significa cerrar la puerta para siempre. Significa permitir que las relaciones tambi茅n muestren, con sus acciones, qu茅 lugar pueden ocupar en nuestra vida.
5. Podemos soltar una expectativa sin borrar el amor
Tal vez siempre deseamos tener una familia unida, reuniones alegres y conversaciones en las que todos nos sinti茅ramos comprendidos. Cuando la realidad es diferente, tambi茅n necesitamos hacer espacio para el duelo por aquello que esper谩bamos y no ocurri贸.
Soltar esa expectativa no borra los recuerdos buenos ni niega el cari帽o. Nos permite dejar de vivir esperando que el pasado se transforme en algo que nunca fue.
La Mayo Clinic explica que establecer l铆mites ayuda a distinguir nuestras responsabilidades de las de otras personas y a cuidar nuestro bienestar en las relaciones. Puedes leer m谩s en su art铆culo Setting boundaries for your well-being.
馃崈 La intenci贸n de esta taza
Hoy elijo honrar mi paz y escuchar lo que mi interior necesita.
Acepto que no puedo controlar los pensamientos, las decisiones ni las acciones de otras personas. Puedo amar a mi familia sin renunciar a m铆, expresar mis l铆mites con respeto y tomar distancia cuando lo necesite.
Libero la expectativa de que todos comprendan mi camino y permito que cada persona recorra el suyo. Que mi coraz贸n encuentre serenidad para conservar lo que me hace bien y soltar, sin rencor, aquello que ya no puedo sostener de la misma manera.
馃 Una reflexi贸n para llevarnos de esta taza
A veces creemos que amar significa permanecer cerca, insistir, comprenderlo todo y encontrar la manera de que las cosas funcionen.
Pero el amor hacia los dem谩s no deber铆a exigirnos abandonar el amor hacia nosotros mismos.
Nara lleg贸 a aquella reuni贸n con la esperanza de sentirse m谩s cerca de sus hermanas. No sab铆a que algunas de las conversaciones la llevar铆an a reconocer una verdad dif铆cil: por mucho que deseara una relaci贸n diferente, no pod铆a construirla ella sola.
Su camino no consist铆a en decidir qui茅n ten铆a raz贸n ni en dejar de querer a su familia. Consist铆a en aprender a escucharse, reconocer lo que le dol铆a y dejar de aceptar situaciones que la hac铆an sentirse peque帽a dentro de su propia vida.
Quiz谩 ese sea uno de los aprendizajes m谩s profundos de esta taza: no todas las relaciones que amamos pueden acompa帽arnos de la manera que so帽amos, y aun as铆 podemos encontrar paz sin convertir el cari帽o en una obligaci贸n de soportarlo todo.
A veces, soltar no significa dejar de amar.
Significa dejar de abandonarnos a nosotros mismos para que los dem谩s permanezcan.
⚠️ Nota importante
La informaci贸n compartida en este espacio tiene 煤nicamente fines informativos, culturales y de experiencia personal alrededor del uso tradicional de las plantas e infusiones.
T茅 con Intenci贸n no busca sustituir recomendaciones m茅dicas, diagn贸sticos ni tratamientos profesionales. Cada persona es responsable del consumo de cualquier planta o infusi贸n mencionada dentro del blog y se recomienda informarse adecuadamente antes de utilizarla, especialmente si padece alguna enfermedad, est谩 embarazada, en periodo de lactancia o consume medicamentos.
“A veces, la paz comienza cuando dejamos de pedirle a los dem谩s que comprendan nuestro camino y nos damos permiso de caminarlo con amor y respeto hacia nosotros mismos.”
— Lizeth Cruz
Autora de T茅 con Intenci贸n
馃尶 Nos vemos en la cima, cualquiera que sea tu cima.


