馃嵉 Taza 17 · T茅 de Abango: Cuando la vida te hace parar para mirar hacia d贸nde vas - T茅 con intenci贸n

Para ti

jueves, 27 de agosto de 2026

馃嵉 Taza 17 · T茅 de Abango: Cuando la vida te hace parar para mirar hacia d贸nde vas


Aquellos d铆as hab铆an estado cargados de emociones para L铆a. La reciente partida de Emma hab铆a dejado tristeza, recuerdos y muchas cosas dif铆ciles de acomodar. Nara y Vera la acompa帽aban como pod铆an, respetando sus momentos y estando presentes mientras ella intentaba asimilar poco a poco lo sucedido.


Fue precisamente en medio de aquellos d铆as cuando algo inesperado ocurri贸 tambi茅n en la vida de Vera. Una situaci贸n completamente distinta, pero que terminar铆a oblig谩ndola a detenerse y a mirar su propia vida desde un lugar que hasta entonces no hab铆a contemplado.


Vera se encontraba en casa regando sus plantas. Ten铆a que salir a realizar algunos pendientes y, al terminar, se dispuso a entrar. Cerca de la puerta hab铆a un par de escalones y, al intentar bajar el 煤ltimo, pis贸 mal. Su tobillo se dobl贸 por completo y alcanz贸 a escuchar claramente un tronido.


—¡Ay!


Por fortuna logr贸 sostenerse y ni siquiera cay贸 al suelo. Se qued贸 quieta unos segundos, sorprendida m谩s por el movimiento tan brusco del pie que por lo que acababa de suceder.


Lo movi贸 un poco.


Dol铆a, pero como no se hab铆a ca铆do y todo hab铆a ocurrido de una manera tan simple, pens贸 que seguramente solo se trataba de una torcedura.


Quiz谩 en unos d铆as estar铆a bien.


Sin embargo, conforme pasaron las horas, el pie comenz贸 a inflamarse cada vez m谩s y el dolor aument贸. Aquello que inicialmente parec铆a una lesi贸n sin demasiada importancia comenz贸 a preocuparla y decidi贸 acudir al m茅dico.


La primera valoraci贸n indic贸 que se trataba de un esguince. Vera regres贸 a casa pensando que con algunos cuidados probablemente mejorar铆a pronto, pero el tiempo pasaba y el tobillo no evolucionaba como esperaba.


Busc贸 una segunda opini贸n.


El siguiente m茅dico descart贸 una fractura, pero le explic贸 que la lesi贸n era m谩s seria de lo que inicialmente hab铆a parecido y que necesitaba cuidarla correctamente para permitir que el tobillo se recuperara. Le indic贸 medicamentos, vendaje y mucho reposo. Despu茅s vendr铆an la bota ortop茅dica y las muletas.


Lo que Vera hab铆a imaginado como unos cuantos d铆as de molestias termin贸 convirti茅ndose en una recuperaci贸n de m谩s de tres meses.


Y todav铆a faltaba otra parte del proceso.


Cuando el tobillo comenz贸 a mejorar, tuvo que acudir a fisioterapia para recuperar poco a poco la movilidad y conseguir que el pie volviera a funcionar con normalidad.


Resultaba dif铆cil creer que algo tan sencillo como bajar mal un escal贸n hubiera cambiado de esa manera sus d铆as. Ni siquiera hab铆a ca铆do al suelo y, sin embargo, aquel peque帽o movimiento hab铆a sido suficiente para detener durante meses muchas de las cosas que hasta entonces formaban parte de su vida cotidiana.


Sin saberlo todav铆a, esa pausa terminar铆a llev谩ndola a mirar mucho m谩s all谩 de la lesi贸n de su tobillo.


Cuando de pronto no puedes continuar igual

Durante las primeras semanas, Vera pr谩cticamente dej贸 de hacer todo lo que formaba parte de su vida cotidiana.


Ya casi no pod铆a manejar. No pod铆a realizar sus pendientes con normalidad, ocuparse de la casa ni moverse libremente de un lugar a otro. Gran parte del tiempo ten铆a que permanecer sentada con la pierna elevada y esperar.


Incluso actividades aparentemente sencillas como leer, dibujar o mirar televisi贸n pod铆an resultar inc贸modas por la posici贸n en la que deb铆a mantener el pie o por el dolor que aparec铆a de vez en cuando.


Su mam谩 comenz贸 a ayudarla.


Le preparaba comida, se ocupaba de algunos quehaceres y la auxiliaba cuando necesitaba ba帽arse o ir al ba帽o. L铆a viv铆a cerca y, cuando la mam谩 de Vera no pod铆a estar, ella ocupaba su lugar.


Entre las dos comenzaron a turnarse para ayudarla.


Y fue entonces cuando Vera descubri贸 algo que no ten铆a nada que ver con ligamentos, vendajes o fisioterapia.


Le costaba much铆simo dejarse cuidar.


—Me siento mal —coment贸 en una ocasi贸n—. Todo me lo tienen que estar haciendo. Mi mam谩, t煤... No puedo hacer nada.


Dependiendo siempre de alguien para cosas que antes hac铆a sin siquiera pensarlo comenz贸 a resultarle desesperante.


Pero no hab铆a demasiado que pudiera hacer al respecto.


Por el momento necesitaba ayuda.


Y ten铆a que aprender a recibirla.


Una pausa que no hab铆a pedido

Conforme transcurrieron las semanas, algo comenz贸 a cambiar.


No porque Vera descubriera repentinamente que necesitaba descansar ni porque antes hubiera vivido permanentemente corriendo de un lado para otro.


Era algo diferente.


Hasta antes del accidente, su vida simplemente avanzaba.


Hab铆a actividades, responsabilidades, planes, decisiones y cosas que resolver, como ocurre con casi todos nosotros. Pero la lesi贸n interrumpi贸 ese movimiento de una manera inesperada.


De pronto tuvo mucho tiempo para estar consigo misma.


Y comenzaron a aparecer preguntas.


En realidad, aquellas preguntas no hab铆an nacido completamente con la lesi贸n. Desde hac铆a alg煤n tiempo Vera atravesaba una etapa de incertidumbre respecto a su vida profesional. Ten铆a una profesi贸n y durante a帽os hab铆a transitado por un camino que, de alguna manera, representaba aquello que normalmente entendemos como estabilidad: ejercer, trabajar, producir y continuar construyendo una vida dentro de una estructura conocida.


Pero en alg煤n momento hab铆a comenzado a alejarse de ese camino para dedicar tiempo a otras actividades que le gustaban, le despertaban curiosidad y la hac铆an sentirse bien. Eran cosas diferentes, quiz谩 menos convencionales y alejadas de aquello para lo que se hab铆a preparado profesionalmente.


Y ah铆 estaba su conflicto.


Una parte de ella disfrutaba profundamente ese nuevo camino. La otra se preguntaba constantemente si estaba haciendo lo correcto.


Porque hacer aquello que nos gusta puede sonar muy sencillo cuando se dice en una frase, pero no siempre lo es cuando tenemos que vivir con las consecuencias de nuestras decisiones. Algunas de esas actividades no necesariamente le proporcionaban dinero ni la seguridad que pod铆a ofrecerle ejercer su profesi贸n. Y eso despertaba dudas.


¿Estaba construyendo algo para ella o estaba perdiendo el rumbo?


¿Deb铆a regresar a aquello para lo que hab铆a estudiado porque parec铆a el camino m谩s seguro?


¿O deb铆a darse la oportunidad de explorar esas otras cosas que, aunque no encajaran del todo con lo que socialmente se esperaba de ella, la hac铆an sentirse bien?


Vera no rechazaba su profesi贸n ni pensaba que hubiera algo malo en seguir un camino convencional. Su conflicto era mucho m谩s personal: no sab铆a cu谩l de esos caminos era realmente el suyo.


Y entonces ocurri贸 la lesi贸n.


Durante semanas tuvo que permanecer pr谩cticamente inm贸vil y, sin buscarlo, se encontr贸 frente a todas esas preguntas que quiz谩 antes aparec铆an fugazmente, pero que ahora ten铆a tiempo de escuchar.


Segu铆a sorprendi茅ndole la manera en que se hab铆a lastimado. No hab铆a sufrido una ca铆da aparatosa ni realizado alguna actividad peligrosa. Simplemente hab铆a pisado mal al bajar un escal贸n.


Un movimiento de segundos hab铆a sido suficiente para modificar varios meses de su vida.


Y desde aquella quietud comenz贸 a preguntarse:


¿Qu茅 quiero realmente para m铆?


¿Estoy haciendo lo que quiero hacer o lo que creo que deber铆a estar haciendo?


¿Qu茅 pesa m谩s en mis decisiones: lo que me hace sentir bien o lo que aprend铆 que significa tener una vida “correcta”?


¿Hacia d贸nde quiero dirigir mi vida?


No ten铆a las respuestas.


Y quiz谩 eso era precisamente lo que m谩s la inquietaba.


En alguna de aquellas conversaciones termin贸 diciendo algo que resum铆a bastante bien lo que estaba sintiendo:


—A veces pienso que quiz谩 necesitaba parar. Como si la vida me hubiera dicho: «P谩rate un momento. Ahora vamos a mirar desde muy dentro qu茅 est谩 pasando con tu vida».


Vera sab铆a que pod铆a tratarse simplemente de un accidente. Hab铆a pisado mal. Eso era todo. Pero independientemente de por qu茅 hubiera ocurrido, pod铆a decidir qu茅 hacer con aquella experiencia.


Y la experiencia le estaba dando algo que no esperaba:


la oportunidad de observar su propia vida desde la quietud.


Otro jueves de t茅

Uno de los jueves siguientes, las tres amigas volvieron a reunirse.


Esta vez ser铆a en casa de Vera porque todav铆a ten铆a limitada la movilidad y resultaba mucho m谩s sencillo que Nara y L铆a fueran hasta all谩.


El t茅 estaba a cargo de Nara.


Y Vera, por supuesto, ten铆a instrucciones muy claras.


No ten铆a que hacer nada.


Aquello todav铆a le resultaba extra帽o.


Estaba acostumbrada a poder levantarse por lo que necesitaba, atender su casa y resolver sus propias cosas. Ahora ten铆a que permanecer sentada mientras sus amigas se mov铆an alrededor de ella.


Nara hab铆a llevado el t茅.


L铆a ayudaba con lo necesario.


Y Vera solamente observaba.


—Es desesperante no poder hacer nada —coment贸.


Pero para Nara y L铆a no parec铆a representar ning煤n problema.


Hab铆an ido precisamente para estar con ella.


La conversaci贸n comenz贸 como tantas otras veces, hablando de cosas cotidianas, hasta que inevitablemente regresaron al accidente y a todo lo que Vera hab铆a comenzado a pensar durante aquellas semanas.


Les cont贸 que todav铆a le parec铆a incre铆ble que una lesi贸n tan complicada hubiera sucedido de una forma tan sencilla.


Pero ya no hablaba solamente del tobillo.


Hablaba de ella.


De las preguntas que hab铆an comenzado a aparecer desde que su vida se hab铆a detenido temporalmente.


—No s茅 hacia d贸nde voy —les confes贸—. No s茅 hacia d贸nde estoy dirigiendo mi vida.


Nara y L铆a escucharon.


Probablemente ninguna pod铆a responderle.


Y quiz谩 eso era lo mejor.


Porque no todas las preguntas necesitan que alguien m谩s nos d茅 una respuesta.


Hay algunas que solamente podemos contestar nosotros mismos.


Mirar hacia dentro


Lleg贸 el momento de meditar.


Vera acomod贸 cuidadosamente la pierna, cerr贸 los ojos y comenz贸 a respirar.


Por unos minutos no hab铆a un tobillo lesionado que recuperar.


No hab铆a m茅dicos.

No hab铆a fisioterapia.

No hab铆a pendientes.

No hab铆a decisiones que tomar.

Solamente estaba ella.

Su respiraci贸n.

Su cuerpo.

Y el silencio.


No apareci贸 ninguna respuesta extraordinaria.


No vio frente a ella un camino perfectamente se帽alado dici茅ndole qu茅 deb铆a hacer con su vida.

Quiz谩 tampoco era necesario.


Porque a veces detenernos no sirve para descubrir inmediatamente hacia d贸nde debemos ir.


A veces sirve simplemente para darnos cuenta de que queremos elegir conscientemente hacia d贸nde ir.


Y aquella diferencia pod铆a parecer peque帽a, pero para Vera no lo era.


Dejarse apapachar

Cuando terminaron de meditar, Nara comenz贸 a preparar el t茅.


Hab铆a llevado una caja de t茅 de Abango en sobres, de esos que pod铆an encontrarse f谩cilmente en el supermercado.


Puso el agua a calentar y prepar贸 las tazas mientras L铆a la ayudaba.


Vera permaneci贸 sentada.


Esta vez no intent贸 levantarse.


No dijo que ella pod铆a hacerlo.


No necesit贸 demostrar nada.


Simplemente permiti贸 que sus amigas la atendieran.


Poco despu茅s, Nara le acerc贸 una taza caliente.


Vera la recibi贸 entre las manos.


Y quiz谩 aquella escena tan sencilla conten铆a otro de los aprendizajes que hab铆an aparecido durante su recuperaci贸n.


Durante semanas su mam谩 y L铆a hab铆an cocinado para ella, hecho cosas en su casa, acompa帽ado y ayudado con actividades que no pod铆a realizar sola.


Al principio Vera lo hab铆a vivido desde la incomodidad.


Sent铆a que estaba ocasionando trabajo.


Pero poco a poco comenz贸 a mirarlo de otra manera.


¿Por qu茅 pod铆a hacer cosas por las personas que quer铆a y, sin embargo, le costaba tanto permitir que esas mismas personas hicieran algo por ella?


Quiz谩 recibir tambi茅n era una forma de amar.


Dejarse cuidar.

Dejarse acompa帽ar.

Dejarse apapachar.

Sin sentirse en deuda.

Sin tener que devolver inmediatamente aquello que recibimos.

Sin pensar que necesitar a alguien nos vuelve menos fuertes.


Las tres comenzaron a tomar el t茅 mientras continuaban conversando.


A Vera todav铆a le faltaba bastante camino por recorrer. Vendr铆an m谩s semanas de recuperaci贸n, fisioterapia, ejercicios y paciencia hasta volver a movilizar el pie con normalidad.


Pero algo ya hab铆a comenzado a transformarse.


No sab铆a todav铆a hacia d贸nde quer铆a dirigir su vida.


Y quiz谩 por primera vez comprendi贸 que no saberlo tampoco era un problema.


Pod铆a darse tiempo para descubrirlo.


Porque aquel tobillo que durante meses limit贸 sus pasos termin贸 provocando una pregunta que iba mucho m谩s all谩 de volver a caminar:


cuando pueda volver a hacerlo, ¿hacia d贸nde quiero dirigir mis pasos?



馃嵉 El t茅 de la noche

T茅 de Abango


Escogido por Nara

Aquella tarde Nara fue la encargada de elegir el t茅. Entre sus cosas llevaba t茅 de Abango, una infusi贸n que se caracteriza por combinar diferentes plantas y elementos tradicionalmente utilizados en M茅xico, especialmente durante las temporadas de fr铆o y para acompa帽ar el bienestar de las v铆as respiratorias.


A diferencia de otros t茅s que hab铆an compartido las amigas, donde una sola planta era la protagonista, el Abango reun铆a distintos ingredientes en una misma infusi贸n. Dependiendo de su preparaci贸n, puede contener plantas como eucalipto, bugambilia, gordolobo y otras hierbas tradicionalmente utilizadas en este tipo de mezclas.


Su aroma era diferente. No recordaba al de una sola planta, sino a esa combinaci贸n de hierbas que poco a poco iban liberando su esencia al entrar en contacto con el agua caliente.


Y quiz谩, sin haberlo planeado, aquella mezcla ten铆a algo en com煤n con la conversaci贸n de esa tarde.


La vida de Vera tampoco estaba hecha de un solo camino.


Estaba su profesi贸n, aquello para lo que se hab铆a preparado durante a帽os; estaban tambi茅n las nuevas actividades que hab铆a comenzado a descubrir y que la hac铆an sentirse bien; estaban sus dudas, sus deseos y todas esas partes de ella que intentaban encontrar la manera de convivir.


Tal vez no ten铆a que decidirlo todo aquella tarde.


Por el momento pod铆a simplemente observar qu茅 quer铆a conservar y qu茅 nuevos caminos deseaba explorar.


馃尶 Preparaci贸n


Nara calent贸 agua hasta llevarla a punto de hervor. Coloc贸 un sobre de t茅 de Abango en cada taza, agreg贸 el agua caliente y dej贸 reposar la infusi贸n durante unos minutos para permitir que las distintas hierbas liberaran su aroma y sabor.

Despu茅s retir贸 los sobres y acerc贸 las tazas a la mesa.


Era una preparaci贸n sencilla, como tantas otras que hab铆an compartido durante aquellos jueves.


Pero esta vez Vera recibi贸 la suya de una manera diferente.


No tuvo que levantarse.

No tuvo que prepararla.

No tuvo que atender a nadie.


Simplemente extendi贸 las manos y recibi贸 aquella taza caliente que Nara hab铆a preparado para ella.


Y quiz谩s eso tambi茅n formaba parte de lo que estaba aprendiendo durante aquellos meses:


hay momentos para cuidar a los dem谩s y hay momentos en los que tambi茅n necesitamos permitir que otros nos cuiden.



馃‍♀️ Meditaci贸n recomendada

Meditaci贸n: ¿Hacia d贸nde quiero dirigir mis pasos?

Busca un lugar tranquilo y adopta una posici贸n c贸moda. Cierra los ojos y durante los primeros minutos simplemente observa tu respiraci贸n.


No intentes encontrar ninguna respuesta.

Respira.

Cuando te sientas en calma, preg煤ntate:


¿C贸mo me siento con la vida que estoy viviendo actualmente?

Permanece unos momentos en silencio.

Despu茅s:

¿Hay algo que contin煤o haciendo simplemente porque siempre lo he hecho?

Respira nuevamente.

¿Qu茅 cosas de mi vida s铆 quiero conservar?

¿Qu茅 me gustar铆a experimentar de una manera diferente?

Y finalmente:

Si hoy pudiera elegir conscientemente la direcci贸n de mis pr贸ximos pasos, ¿hacia d贸nde me gustar铆a comenzar a caminar?

No necesitas obtener una respuesta durante la meditaci贸n.

A veces una buena pregunta necesita acompa帽arnos durante alg煤n tiempo antes de encontrar sus propias palabras.



馃尡 Un momento para reflexionar

Cuando una pausa inesperada cambia nuestra perspectiva

No ser铆a correcto afirmar que el accidente de Vera ocurri贸 porque «la vida necesitaba ense帽arle algo». Los accidentes suceden y una lesi贸n tiene causas f铆sicas.


Pero eso no impide que una experiencia inesperada pueda llevarnos posteriormente a reflexionar sobre nuestra vida.


En psicolog铆a existe un concepto llamado autorre铿俥xi贸n, que se refiere, de manera sencilla, a nuestra capacidad de observar nuestros propios pensamientos, emociones, decisiones y experiencias.


Tambi茅n se ha estudiado la diferencia entre simplemente darle vueltas una y otra vez a nuestros problemas y realizar una reflexi贸n m谩s consciente y curiosa sobre nosotros mismos. La psicolog铆a ha encontrado que no toda introspecci贸n funciona de la misma manera: preguntarnos y explorar nuestras experiencias puede ser diferente de quedarnos atrapados repitiendo mentalmente aquello que nos preocupa.


Esto encaja mejor con lo que vivi贸 Vera.

Su lesi贸n no le dio m谩gicamente una respuesta.

Le dio tiempo.

Y dentro de ese tiempo aparecieron preguntas que quiz谩 antes no se hab铆a formulado con tanta claridad.


Referencia

Trapnell, P. D. & Campbell, J. D. (1999). Private self-consciousness and the five-factor model of personality: Distinguishing rumination from reflection. Journal of Personality and Social Psychology, 76(2), 284–304.



馃尶 Algunas preguntas para mirar nuestro propio camino

No necesitamos esperar a que una situaci贸n inesperada nos detenga para preguntarnos c贸mo estamos viviendo.


De vez en cuando podemos hacernos preguntas sencillas:


¿Me gusta la vida que estoy construyendo?

¿Las decisiones que estoy tomando se parecen a lo que quiero para m铆?

¿Hay algo que sigo haciendo por costumbre y ya no me representa?

¿Qu茅 parte de mi vida me hace sentir realmente bien?

¿Estoy tomando decisiones propias o solamente respondiendo a lo que sucede alrededor?

¿S茅 pedir ayuda cuando la necesito?

¿S茅 recibir cari帽o sin sentir que inmediatamente tengo que devolverlo?


No necesitamos contestarlo todo.

La intenci贸n no es convertir nuestra vida en un problema que debemos resolver.

Es simplemente observarla de vez en cuando.

Porque podemos cambiar de direcci贸n.

Podemos detenernos.

Podemos reconsiderar.

Y tambi茅n podemos decidir que estamos exactamente donde queremos estar.



✨ La intenci贸n de esta taza

Hoy me permito observar mi camino sin exigirme tener todas las respuestas. Reconozco d贸nde estoy, agradezco lo que he recorrido y me doy tiempo para descubrir hacia d贸nde quiero dirigir mis pr贸ximos pasos. Tambi茅n me permito recibir ayuda, cari帽o y cuidado cuando los necesite.



馃尡 Reflexi贸n final

Vera tard贸 m谩s de tres meses en recuperar completamente la movilidad de su pie.


Durante ese tiempo hubo m茅dicos, vendajes, una bota, muletas, reposo y finalmente fisioterapia.


Tuvo que aprender nuevamente a apoyar el pie con confianza y recuperar poco a poco movimientos que antes realizaba autom谩ticamente.


Pero mientras el tobillo recuperaba su movilidad, Vera tambi茅n comenz贸 a mirar otro camino.


El suyo.


No encontr贸 todas las respuestas durante aquellos meses.


Quiz谩 todav铆a tardar铆a mucho tiempo en encontrarlas.


Pero comenz贸 a hacerse preguntas.


Y algunas preguntas tienen la capacidad de acompa帽arnos durante a帽os.


Tal vez no necesitamos saber exactamente d贸nde estaremos ma帽ana.


Pero de vez en cuando vale la pena detenernos y observar si nuestros pasos siguen llev谩ndonos hacia un lugar en el que queremos estar.


Y si descubrimos que no es as铆, siempre existe la posibilidad de cambiar de direcci贸n.


Vera volver铆a a caminar.

Volver铆a a conducir.

Volver铆a a salir.

Volver铆a poco a poco a hacer su vida.


Pero quiz谩 ya no caminar铆a exactamente de la misma manera.


Porque ahora, adem谩s de preguntarse c贸mo seguir, hab铆a comenzado a preguntarse algo mucho m谩s importante:


¿Hacia d贸nde quiero ir?



⚠️ Nota importante

La informaci贸n compartida en este espacio tiene 煤nicamente fines informativos, culturales y de experiencia personal alrededor del uso tradicional de las plantas e infusiones.


T茅 con Intenci贸n no busca sustituir recomendaciones m茅dicas, diagn贸sticos ni tratamientos profesionales. Cada persona es responsable del consumo de cualquier planta o infusi贸n mencionada dentro del blog y se recomienda informarse adecuadamente antes de utilizarla, especialmente si padece alguna enfermedad, est谩 embarazada, en periodo de lactancia o consume medicamentos.



“A veces una pausa no viene a mostrarnos el camino, sino a darnos el tiempo necesario para preguntarnos hacia d贸nde queremos ir.”


Lizeth Cruz
Autora de T茅 con Intenci贸n

馃尶 Nos vemos en la cima, cualquiera que sea tu cima.