馃嵉 Taza 11 · T茅 de Bugambilia: cuando el cuerpo habla y los ni帽os nos recuerdan lo esencial - T茅 con intenci贸n

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jueves, 16 de julio de 2026

馃嵉 Taza 11 · T茅 de Bugambilia: cuando el cuerpo habla y los ni帽os nos recuerdan lo esencial



馃尶 La intenci贸n de esta taza:
 recordarnos que el bienestar nace cuando aprendemos a cuidar nuestro cuerpo, escuchar nuestras emociones y permitir que quienes amamos tambi茅n nos acompa帽en en el proceso.

Marzo 2023

Hay semanas en las que el cuerpo parece pedir una pausa antes de que la mente siquiera alcance a comprender lo que ha vivido.

Despu茅s de los acontecimientos con la abuela de Nara y de todos los aprendizajes que surgieron a ra铆z de aquella experiencia, las tres pensaban que poco a poco volver铆an a la tranquilidad. Sin embargo, la vida todav铆a ten铆a preparada una nueva conversaci贸n para ellas.

Esta vez el tema ser铆a la salud.

Pero no solo la salud del cuerpo, sino tambi茅n esa forma en que las emociones, el descanso y las experiencias parecen entrelazarse en nuestra vida.

Todo comenz贸 cuando Nara despert贸 con una gripe de esas que parecen dejarte sin energ铆a para hacer cualquier cosa. Sab铆a que probablemente con unos d铆as de descanso mejorar铆a, pero decidi贸 escribirles a Vera y a L铆a para contarles c贸mo se sent铆a.

—No me he sentido muy bien estos d铆as —les escribi贸.

Vera respondi贸 casi de inmediato.

—¿Y qu茅 est谩s haciendo para recuperarte?

—Adem谩s de descansar, estoy escuchando una meditaci贸n de salud que alguna vez les platiqu茅.

—¡P谩samela! —contest贸 Vera entre risas—. Empiezo a sentir el cuerpo cortado y, antes de que esto avance, mejor empezamos juntas.

Nara le envi贸 el enlace de una meditaci贸n titulada "Sanaci贸n Milagrosa, Reparaci贸n de ADN, Salud Infinita", basada en una frecuencia de resonancia terrestre de 7.83 Hz.

Las tres ya conoc铆an ese tipo de meditaciones y las utilizaban como un momento de relajaci贸n y acompa帽amiento emocional.

Vera agradeci贸 el enlace y se despidi贸.

Ella tambi茅n comenzaba a sentirse cansada y decidi贸 acostarse temprano.


Las tres amigas compart铆an una costumbre muy particular.

Cuando aparec铆a un malestar leve, antes de pensar en medicamentos intentaban observar qu茅 estaba ocurriendo en sus vidas.

No porque estuvieran en contra de la medicina.

Todo lo contrario.

Respetaban profundamente el trabajo de los profesionales de la salud y siempre acud铆an al m茅dico cuando era necesario.

Sin embargo, durante a帽os hab铆an estudiado distintas herramientas de autoconocimiento y una de ellas era el enfoque de los llamados conflictos biol贸gicos, una manera de interpretar la relaci贸n entre las emociones y el cuerpo.

Para ellas no era una verdad absoluta, sino una invitaci贸n a hacerse preguntas.

¿Qu茅 estaba intentando decirles su cuerpo?

¿Qu茅 situaci贸n hab铆an vivido recientemente?

¿Qu茅 emoci贸n segu铆a presente?

Desde esa mirada, Nara comenz贸 a recordar lo ocurrido unos d铆as antes.

La reca铆da de su abuela la hab铆a llevado nuevamente al hospital.

Aunque finalmente todo sali贸 bien, durante esos d铆as ella vivi贸 en un constante estado de alerta.

Sent铆a que deb铆a estar preparada para cualquier cosa.

Cuando el m茅dico confirm贸 que todo marchaba correctamente, su cuerpo se relaj贸.

Y fue entonces cuando apareci贸 la gripe.

Dentro de esa forma de comprender las emociones que tanto hab铆an estudiado, Nara interpret贸 que el miedo acumulado durante aquellos d铆as pod铆a estar relacionado con el proceso que ahora atravesaba su cuerpo.

No buscaba sustituir un diagn贸stico m茅dico.

Simplemente intentaba comprenderse mejor.


En el caso de Vera, la situaci贸n era diferente.

El origen de su tensi贸n parec铆a encontrarse en el trabajo.

Durante varios d铆as hab铆a sentido mucho estr茅s por la relaci贸n con su jefe.

脡l comenzaba a involucrarse en responsabilidades que hasta ese momento le correspond铆an 煤nicamente a ella.

Aquello la hac铆a sentir invadida.

Dentro del enfoque que ellas estudiaban, Vera relacion贸 esa experiencia con una sensaci贸n interna de "esto no me gusta" o "esto me huele mal".

Al identificar lo que estaba viviendo, decidi贸 observarlo sin luchar contra ello.

Acept贸 la situaci贸n y utiliz贸 la meditaci贸n como un momento para relajarse.


Al d铆a siguiente, Nara escribi贸 nuevamente en el grupo.

—Hoy amanec铆 mucho mejor.

Creo que la meditaci贸n me ayud贸 much铆simo.

Vera respondi贸 casi enseguida.

—Se hizo la magia...

Fue reparadora.

Las dos sonrieron detr谩s de la pantalla.

Aquella conversaci贸n hab铆a sido mucho m谩s larga de lo que unas cuantas l铆neas pod铆an reflejar.

No hablaban al azar.

Durante a帽os hab铆an le铆do, estudiado y compartido distintas formas de comprender el bienestar, siempre complement谩ndolas con la atenci贸n m茅dica cuando la situaci贸n lo requer铆a.

Para ellas era simplemente otra manera de conocerse mejor.


Dos d铆as despu茅s, Nara volvi贸 a escribir al grupo.

—¿D贸nde ser谩 la reuni贸n del jueves?

Voy a llevar a Andrea y a Mateo.

L铆a respondi贸 enseguida.

—¡En mi casa!

Me encantar谩 que vengan.

La noticia la alegr贸 especialmente.

Siempre le hab铆a gustado la idea de que los ni帽os crecieran con la libertad de conocer diferentes formas de relajarse, meditar o conectar consigo mismos, sin imponerles ninguna forma de pensar.


Andrea era la hermana de Nara.

Ten铆an una relaci贸n muy cercana.

Era una mujer tranquila, alegre y con un esp铆ritu emprendedor.

Siempre ten铆a un nuevo proyecto entre manos.

Su hijo Mateo, de casi cuatro a帽os, hab铆a heredado sus ojos verdes y esa curiosidad infinita que parec铆a no agotarse nunca.

Era uno de esos ni帽os que preguntaban absolutamente todo.

Y que, de vez en cuando, sorprend铆an a los adultos con respuestas llenas de una sabidur铆a imposible de explicar.


Aquella tarde L铆a decidi贸 preparar un poco de espagueti.

Sab铆a que pocos ni帽os pod铆an resistirse a un buen plato de pasta.

Despu茅s de comer, las conversaciones comenzaron a surgir con naturalidad.

Cuando lleg贸 el momento de meditar, todos se acomodaron sobre el piso de la sala.

Pero aquella vez era diferente.

Hab铆a un peque帽o invitado.

Las tres quer铆an que aquella primera experiencia fuera agradable para 茅l.

No pretend铆an ense帽arle nada.

Solo deseaban que, si alg煤n d铆a decid铆a volver a meditar, lo recordara como un momento bonito.

Mateo observaba todo con atenci贸n.

Entonces pregunt贸:

—¿Qu茅 vamos a hacer?

—Vamos a meditar —respondi贸 Vera sonriendo.

Mateo abri贸 mucho los ojos.

—¿As铆?

Sin esperar respuesta, cruz贸 las piernas, coloc贸 las manos sobre las rodillas uniendo el pulgar y el 铆ndice, cerr贸 los ojos e hizo una respiraci贸n profunda, imitando perfectamente la postura de meditaci贸n.

Las tres se quedaron completamente sorprendidas.

Un segundo despu茅s comenzaron a re铆r.

Vera, todav铆a entre risas, le pregunt贸:

—¿Y t煤 c贸mo sabes hacer eso?

¿Qui茅n te ense帽贸?

Nara sonri贸 orgullosa.

Estaba a punto de responder que probablemente la hab铆a visto meditar muchas veces.

Pero Mateo se adelant贸.

Con toda la naturalidad del mundo respondi贸:

—El maestro Shifu...

De Kung Fu Panda.

La sala volvi贸 a llenarse de carcajadas.

Aquella respuesta rompi贸 cualquier formalidad.

Y, sin darse cuenta, el m谩s peque帽o del grupo acababa de recordarles que las ense帽anzas pueden llegar desde los lugares m谩s inesperados.


馃嵉 La hora del t茅

Despu茅s de la meditaci贸n, todos regresaron poco a poco al momento presente.

Andrea coment贸 que se hab铆a sentido muy tranquila, aunque reconoci贸 que hac铆a mucho tiempo no dedicaba unos minutos 煤nicamente a respirar.

Mateo, por su parte, parec铆a orgulloso de haber participado como uno m谩s del grupo.

Mientras 茅l se entreten铆a observando algunos objetos de la sala, Nara comenz贸 a preparar el t茅 que hab铆a llevado para aquella reuni贸n.

Al mismo tiempo, la conversaci贸n volvi贸 al tema de los resfriados que hab铆an tenido ella y Vera durante la semana.

Andrea escuchaba con mucha atenci贸n.

Le llamaba la atenci贸n la forma en que ellas intentaban comprender lo que sent铆an antes de reaccionar con miedo.

Entonces les hizo una pregunta que llevaba un rato rondando por su cabeza.

—¿Y cuando un ni帽o se enferma tambi茅n puede ser por alg煤n conflicto?

Vera y Nara intercambiaron una mirada.

Sab铆an que era una pregunta compleja.

Le explicaron que, dentro de las herramientas de autoconocimiento que ellas hab铆an estudiado durante a帽os, exist铆an autores que propon铆an que algunos s铆ntomas en los ni帽os pod铆an estar relacionados con situaciones emocionales vividas dentro de su entorno familiar.

Sin embargo, tambi茅n le aclararon algo que para ellas era muy importante.

Aquella manera de interpretar los s铆ntomas no sustitu铆a en ning煤n momento la valoraci贸n m茅dica, el diagn贸stico ni los tratamientos indicados por un profesional de la salud.

Para ellas era simplemente una invitaci贸n a observar con mayor atenci贸n lo que estaban viviendo como familia.

Andrea escuch贸 en silencio.

Aquella conversaci贸n despert贸 muchas preguntas en ella.

Se propuso investigar m谩s sobre el tema y sacar sus propias conclusiones.

Las tres coincidieron en que aprender tambi茅n significaba cuestionar, leer diferentes perspectivas y conservar siempre una mente abierta.



La planta de la noche

Mientras segu铆an conversando, Nara termin贸 de servir el t茅.

El agua hab铆a adquirido un delicado tono rosado.

Un suave aroma floral comenz贸 a llenar la sala.

L铆a acerc贸 lentamente la taza a su rostro.

Sonri贸.

—¿Bugambilia?

Nara respondi贸 sonriendo.

—¡S铆!

De la planta que tiene mi abuela en el patio.

Aquella respuesta hizo que todas recordaran inmediatamente la enorme bugambilia que durante a帽os hab铆a llenado de color la casa de su abuela.

A veces los recuerdos tambi茅n llegan envueltos en el aroma de una taza de t茅.



馃尭 La planta de la noche: Bugambilia


Aquella tarde, Nara eligi贸 preparar una infusi贸n de bugambilia, una planta muy conocida por adornar jardines, patios y calles con sus intensos colores, pero que tambi茅n ha sido utilizada tradicionalmente en la herbolaria popular.

¿Qu茅 es la bugambilia?

La bugambilia (Bougainvillea glabra y otras especies del g茅nero Bougainvillea) es una planta ornamental originaria de Am茅rica del Sur.

Las coloridas "flores" que solemos observar son, en realidad, hojas modificadas llamadas br谩cteas. En su interior se encuentran unas peque帽as flores blancas.

En la medicina tradicional mexicana se utilizan principalmente sus flores o br谩cteas para preparar infusiones.

¿Para qu茅 se utiliza tradicionalmente?

La herbolaria popular le atribuye propiedades que pueden ayudar como apoyo para:

  • Aliviar molestias leves de garganta.
  • Favorecer el bienestar de las v铆as respiratorias.
  • Ayudar durante resfriados comunes.
  • Calmar la tos.
  • Contribuir a una sensaci贸n general de alivio.

Aunque forma parte del conocimiento tradicional, sus beneficios no sustituyen la valoraci贸n ni el tratamiento m茅dico cuando existe una enfermedad.

¿C贸mo se prepara?

Ingredientes

  • 6 a 8 flores o br谩cteas de bugambilia bien lavadas.
  • 1 taza de agua.
  • Miel y unas gotas de lim贸n (opcional).

Preparaci贸n

  1. Lleva el agua a ebullici贸n.
  2. Agrega las flores de bugambilia.
  3. Cocina durante cinco minutos.
  4. Deja reposar otros cinco minutos.
  5. Cuela y sirve.

Puede endulzarse con un poco de miel si se desea.

¿Cu谩ndo suele tomarse?

Tradicionalmente se consume:

  • Durante temporadas de fr铆o.
  • Cuando aparecen molestias leves de garganta.
  • Como bebida caliente para acompa帽ar un resfriado.


馃 Meditaci贸n de la reuni贸n

Sanaci贸n Milagrosa · Reparaci贸n de ADN · Salud Infinita

Durante aquella semana, Nara comparti贸 con Vera una meditaci贸n que ambas utilizaron como un momento de descanso y relajaci贸n mientras atravesaban un resfriado.

Puedes escucharla aqu铆:

馃帶 Sanaci贸n Milagrosa · Reparaci贸n de ADN · Salud Infinita

https://youtu.be/JqUoJoW2Orc?si=hg2yJYVU1qAe-_hu



馃惣 La meditaci贸n seg煤n el maestro Shifu

Uno de los momentos m谩s entra帽ables de aquella reuni贸n lleg贸 gracias a Mateo.

Cuando Vera pregunt贸 qui茅n le hab铆a ense帽ado a meditar, 茅l respondi贸 con total naturalidad:

"El maestro Shifu, de Kung Fu Panda."

Si quieres conocer esa divertida escena que inspir贸 a Mateo, aqu铆 puedes verla:

馃幀 Kung Fu Panda – Maestro Shifu meditando

https://youtu.be/osRDyPkjWks?si=A0VssGujUmtmjEin

A veces los grandes maestros aparecen donde menos lo esperamos.



馃尡 Un momento para ti

Escuchar al cuerpo tambi茅n es una forma de cuidarse

Cuando el cuerpo nos obliga a detenernos, solemos pensar 煤nicamente en c贸mo volver a sentirnos bien lo antes posible.

Sin embargo, adem谩s del descanso y de seguir las indicaciones m茅dicas cuando sean necesarias, tambi茅n puede ser un buen momento para hacernos una pregunta sencilla:

¿C贸mo he vivido estos 煤ltimos d铆as?

Tal vez has estado preocupado.

Quiz谩 has sentido miedo.

O simplemente has llevado demasiadas responsabilidades durante mucho tiempo.

Date unos minutos para respirar profundamente.

No busques respuestas inmediatas.

Solo escucha.

El cuerpo tambi茅n tiene su propio lenguaje.

Y aprender a escucharlo puede convertirse en una forma m谩s de conocernos.


Nota importante

Las reflexiones compartidas en esta reuni贸n forman parte de las experiencias personales de las protagonistas y de distintas herramientas de autoconocimiento que ellas han explorado a lo largo de los a帽os.

En ning煤n caso sustituyen el diagn贸stico, tratamiento o seguimiento de profesionales de la salud. Si presentas alg煤n s铆ntoma o enfermedad, consulta siempre con un m茅dico.



馃尶 Reflexi贸n de la taza

Aquella tarde comenz贸 hablando de una gripe.

Termin贸 record谩ndoles que el bienestar no depende 煤nicamente del cuerpo.

Tambi茅n necesita descanso.

Escucha.

Amistad.

Y, de vez en cuando, la mirada sencilla de un ni帽o que, sin propon茅rselo, termina ense帽ando a los adultos a vivir el momento presente.

Porque quiz谩s la verdadera medicina de aquella reuni贸n no estaba solamente en la bugambilia.

Tambi茅n estaba en las risas compartidas, en las preguntas sin miedo y en la certeza de que siempre hay algo nuevo por aprender.


馃尶 Lo que nos dej贸 esta taza: Aprendimos que cuidar de nuestra salud tambi茅n significa aprender a escuchar nuestro cuerpo, descansar cuando lo necesitamos y permitir que la vida nos sorprenda con ense帽anzas que pueden llegar incluso a trav茅s de la mirada de un ni帽o.


Lizeth Cruz
Autora de T茅 con Intenci贸n

馃尶 Nos vemos en la cima, cualquiera que sea tu cima.